11Feb

Relatos Sexuales y Eróticos- “Mi compañera de intercambio”

Entré al último semestre de la carrera, las mismas compañeras, los mismos conocidos idiotas y las mismas pláticas estúpidas de siempre, a excepción de una cosa… Entraron 2 chicas nuevas al instituto, ambas eran colombianas. No eran precisamente guapas, ni sexys, las mujeres de esa nacionalidad se caracterizan por estar súper nalgonas y chichonas, en este caso eran extremadamente simples; eso no impidió que mi instinto animal brotara salvajemente.

Una de ellas, Mayra, era de cabello castaño y quebrado, llenita, demasiado bajita para mí (bueno, todos eran muy chaparros para mi gusto, mido 1.90 m, sumándole un pene larguísimo) muy blanca y de acento mega sexy, ese ‘tonito’ que te provocaba una erección inmediata, tenía pocos senos y algo de nalgas, equis, estaba bien. Su amiga, Tania, era morena, más bajita que su amiga, cabello lacio y negro, de facciones toscas, el mismo acento, de pocas curvas, en fin, mi objetivo era Mayra.

Utilicé mis mejores tácticas de ligador profesional y es que tengo tantos conocimientos de ventas y persuasión, que cayeron redonditas e inmediato, bastaron unas simples palabras, ayuda para hacerles entender las clases de matemáticas financieras e idiomas para que solitas abrieran las piernas. Cada que veía a Mayra, salía una gota traicionera de lubricante masculino, no debería decir esto pero muchas noches llegué a mis aposentos a masturbarme con lubricante pensando en ella, día y noche, jalones salvajes hasta sacar la leche que contuve todo el día.

Comencé a entablar conversación con ellas, les platiqué de mis deseos, mis extraordinarias virtudes, mis metas a corto plazo, lo disciplinado que soy, todo el peso que cargo en el gimnasio, vaya, en pocas palabras era un narcicista manipulador que tenía ganas de follarse a una ‘carne’ internacional; quedaron pasmadas, hicimos intercambio de números telefónicos, me sentí ganador, ya tenía un 40% de avance con Mayra.

Los siguientes días fueron cruciales, le hablaba para saber cómo estaba su día y le ayudaba con sus tareas, esto con el fin de lograr una pronta cogida con Mayra, sin embargo ella se mostraba distante, le agradaba y mucho, pero al parecer ella marcaba límites entre nosotros y eso me impedía seguir con la misión. Tania en su defecto se mostraba más abierta cada día, tan abierta que me invitó a pasar a su casa de noche, por supuesto, era una dama y tenía que acompañarla a su hogar, diario me escribía, durante clases me mandaba textos y me pedía clases privadas; no me iba a negar, al parecer con Mayra la misión estaba colapsando a pesar de que me llevaba demasiado bien con ella.

“En tiempos de guerra, cualquier hoyo es trinchera” pensé durante mi convivencia con Tania, la chica que físicamente no tenía mucho qué ofrecer, tal vez unas buenas mamadas y deliciosos sentones. Las cosas se pusieron tan calientes entre ambos que diario me enviaba indirectas de las ganas que tenía de tenerme entre sus piernas, en ocasiones salía al baño y ella corría a perseguirme para pegarme unos besos y agarrar mi pene hasta que no pude más, necesitaba ponerla en 4. Mientras nos besábamos le propuse ir a la biblioteca, siempre estaba solitario, había pocas cámaras de vigilancia y podíamos darnos un ‘rapidín’.

La cité en 10 minutos en la sección de libros especiales, en la parte más solitaria de la biblioteca, ella fue corriendo por sus cosas mientras yo caminé hacia el lugar acordado. Al llegar me recargué unos minutos en los estantes para relajarme un poco y concentrarme en no venirme tan rápido, estaba demasiado excitado; a los 10 minutos exactos, llegó y nos besamos apasionadamente, la tomé de la cintura e introduje una mano por debajo de su blusa para sentir sus pequeños senos, pellizqué sus pezones con delicadeza y gimió un poco, con la otra mano le tapé la boca mientras bajaba a lamer su cuello, seguí tocando sus pezones y con la otra mano desabroché su pantalón para dedear su vagina depilada, estaba tan húmeda que mis dedos resbalaron fácilmente. Posteriormente alcé su pierna derecha y la levanté con un brazo, yo estaba demasiado duro y listo para penetrarla con mi enorme pene, así que me apresuré a introducirlo, la embestí 30 minutos enteros, teníamos la adrenalina de ser descubiertos por el bibliotecario y otros alumnos, estaba tan llena de placer que siguió gimiendo a pesar de que tenía la boca cubierta, la llené de leche por dentro y ella mágicamente hizo un squirt, mi ropa quedó empapada, la de ella también.

Lee también: ¿Cómo hacer que mi novia eyacule en squirt?

Subió de prisa sus jeans, me abroché el pantalón y le ofrecí ir a relajarnos y refrescarnos en las mesas de la cafetería. Mis 2 amigas salieron de clase, así como Mayra, sospecharon inmediatamente de nuestra extraña relación entre Tania y yo, pero no importaba, esta chica apretaba casi como una virgen y me hacía explotar de placer. Seguiré follando con ella hasta que regrese a su país natal, le mostraré que en México los hombres estamos hechos para las cogidas casuales y excitantes.

 

Escrito por: Valeria J.A

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *