06Mar

Relatos Sexuales y Eróticos – Mi cuñado con cuerpazo

Entre mi cuñado y yo siempre hemos tenido una relación cordial, casi de hermanos, a mi esposa le causa felicidad el hecho de que nos llevemos tan bien, me atrevo a decir que llevamos una relación casi de hermanos.

Para ser sincero, siempre me sentí atraído por él, es entrenador de gimnasio y aparte nutriólogo, tiene un cuerpo de dios olímpico, musculatura perfecta, piernas anchas y fuertes, tez bronceada, cabello quebrado, una barba súper cuidada, pffff estaba hermoso. Amo a Amalia, mi esposa, me excita toda ella pero de repente siento atracción por personas de mi mismo sexo, desde chavo he experimentado de todo y ME ENCANTA.

Un día, mi esposa lo invitó a ver la final del fútbol a nuestra casa, pero haciendo la comida y las botanas se le había hecho tarde, mi cuñado ya había llegado y Amalia aún no se arreglaba. Ella nos indicó que comenzáramos a botanear y beber sin ella, eso hicimos por 2 minutos.

La tensión sexual crecía cada vez más mientras veíamos la televisión, y es que era bien sabido que Julián, mi cuñado era homosexual, odio poner etiquetas, se me hace de lo más descalificativo ¿por qué no sólo gustarnos y ya sin tener que llevar un letrero en la frente que diga nuestras preferencias?

En fin, la atmósfera era intensa, mis piernas comenzaban a temblar por las imágenes que venían en mi cabeza, me imaginaba a Julián en perrito, con su cuerpo velludo y bronceado, era un maldito dios. No me pude controlar y al parecer él tampoco, nos besamos con desesperación y a la vez sentimos una adrenalina tremenda por el miedo de que bajara Amalia, sentí como mi miembro se ponía duro como roca, el de él igual pero ¡carajo! no pensé que fuera tan enorme, era una maldita anaconda, pffff, qué delicia. Él estaba sobre mí y mientras más sentía su peso y su corpulencia, más lubricaba mi pene.

Julián me dio la vuelta, pasó su lengua por mi espalda, desde mi cuello hasta la entrada de mis nalgas, se sentía exageradamente mojada y excitante, mi ano se abrió como una flor para él, le pedí que parara para buscar y utilizar un lubricante que tenía escondido en los cajones de mi sala, se detuvo por momentos para encontrar el valioso líquido y aplicó un poco sobre mí; inmediatamente insertó la punta de su glande en mi recto y conforme iba penetrándome sentía algo de dolor combinado con una bomba de cosquilleo y excitación.

Al inicio lo hizo lento, posteriormente aceleró el paso y las embestidas fueron mucho más profundas y agresivas, estaba tan excitado que lancé un pequeño grito ahogado , había perdido la erección sin embargo estaba cerca de llegar al orgasmo, Julían seguía penetrando como una bestia, el tiempo se nos fue volando de tanta pasión que despedíamos, y de repente, escuché los tacones de mi esposa.

Lógicamente ambos pusimos ojos de huevo cocido y nos quedamos sorprendidos, así como ella…

Continuará…

Escrito por: Valeria J.A

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