25Mar

Relatos Sexuales y Eróticos – En el taller con Don Jorge

Todo comenzó cuando yo tenía 18 años recién cumplidos, laboraba cerca de un taller mecánico, siempre me caractericé por tener un cuerpo bien formado desde la adolescencia, me llamo Daniel y tengo un pecho y espalda anchos, brazos torneados, el pecho completamente liso, sin vello y piernas torneadas.

Un día como cualquier otro iba saliendo de mi trabajo, y pasé por el taller mecánico de Don Jorge, él siempre muy amable, sin embargo ese día noté un extra de amabilidad, más interesado de lo normal.

-¿cómo estás daniel? preguntó Don Jorge

-Muy bien, mi don, gracias.

-A ver cuándo nos tomamos unas caguamas en el changarro ¿cómo ves? me dijo Don Jorge

-Muchas gracias, don, no me dejan tomar en mi casa.

-Ándale muchacho, anímate, te invito una torta también, Doña Mary vende unas cubanas deliciosas.

Ese comentario me dejó pensando, la gente de la colonia sabe y nota mis preferencias sexuales, lo cual no me importa, así que decidí aceptar la invitación de Don Jorge, pues ya tenía rato sin tener una deliciosa verga en mi ano.

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Ya era algo tarde, casi daban las 8, así que entré y Don Jorge se ofreció a ir por las cervezas y las tortas, me quedé esperando con algo de nervios, tenía un poco de tensión sexual. Pasaron 15 minutos y llegó con las bebidas.

-Yo creo que cerraré para poder ‘cotorrear’ a gusto, me dijo mientras me miraba fijamente.

– Como usted guste, me siento cómodo de las 2 maneras, dije apenado.

Don Jorge cerró, traía puesto su overol del diario, de color gris y sus manos manchadas de grasa por completo, Don Jorge se caracterizaba por tener los brazos anchos y musculosos, tenía algo de barriga, creo que normal por que siempre que paso por su local está bebiendo cerveza, siempre sudado y asoleado, eso me causaba un poco de excitación, quizá él se dio cuenta de mi atracción hacia él y por eso me invitó a beber.

En cuanto cerró su cortina, me dijo:

-Ahora sí, chamaco, ponte en 4 patas, te voy a mamar el ano.

Lógicamente me sorprendió lo directo que fue al pedirme que me pusiera en 4, sin embargo no me negué a hacerlo por que como dije, él me atraía de una manera extraña y me moría de ganas de coger. Me di la vuelta y bajé mis pantalones, y comenzó a lamer con desesperación.

-Chamaco, tienes el ano bien rico, te huele delicioso.

Me dio una nalgada con sus manos grasosas e hice un gemido, sentí delicioso, fue como si me hubieran quitado la virginidad por segunda ocasión. Don Jorge tenía un ligero olor a sudor y grasa de auto, lo cual provocó que mi erección fuera más dura.

-¿te gusta que te penetren o penetrar? me preguntó.

-Me gusta sentir penes en el ano, dije.

Al contestar eso, sacó un poco de saliva con su mano y le embarró en mi culo abierto para él, no alcancé a ver pero pude sentir que tenía una verga ancha, larga, morena y venosa, con algo de vello pero no exagerado, justo como me gustan.

Don Jorge comenzó a penetrarme sin parar y sentí como su miembro llegaba hasta mi próstata, los golpeteos y sacudidas fueron tan intensas que varios gritos fueron lanzados desde mi pecho. Él soltaba gemidos fuertes, estaba tan excitado, siguió embistiéndome durante 20 minutos hasta que me dijo:

-¡Date la vuelta rápido, me voy a venir en tu boca!

Me di la vuelta y soltó su leche en mi cara y boca, sabía salado. No nos dio tiempo de disfrutar de la comida y las bebidas, pues me pidió que me retirara ya que su esposa llegaría pronto.

Me retiré con algo de decepción y mientras salía, me gritó desde lejos:

-¡Chamaco, en la semana lo repetimos, aprietas bien rico!

Escrito por: Valeria J.A

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