04Abr

Relatos Sexuales y Eróticos – “Por esta razón le soy infiel a mi marido”

Cada tercer día de la semana voy al motel habitual, ese que tiene tubo, columpio, jacuzzi y decoración erótica, siempre vengo a este, lo espero con paciencia en la barra del bar y comienzo a pensar cómo le mamaré su enorme miembro, qué movimientos haré mientras estoy encima y un montón de cosas más.

Siempre pensé que era una mujer anorgásmica, amé mucho a mi marido, pero jamás me había provocado un orgasmo, contrario a Agustín que por cada cogida, terminaba 3 veces…

Agustín es un hombre moreno, de mediana estatura, llenito con mucha musculatura, barba abundante y dientes blancos. Mientras estaba en el bar bebiendo una copa miraba mi anillo de matrimonio, recordé por un segundo los viejos tiempos con mi esposo; hasta que sentí una leve respiración en el oído que me dijo “hola preciosa, moría por verte” incluyendo un abrazo fuerte por detrás de mi cintura, en ese momento pensé “¿por qué Agustín no es mi marido? ¿por qué no puedo tenerlo así todas las malditas noches?”.

Llevaba 10 años con Rodrigo, mi marido, hasta hace unos meses aún quería solucionar los problemas que nos envolvían como pareja, pero la realidad es que yo soy una mujer insatisfecha, lo conozco desde que estábamos en la universidad y jamás quiso lamer mis genitales, le rogué mucho tiempo por que me practicara sexo oral y sus contestaciones siempre fueron “no me gusta”, “no es por ti amor, en general me da asquito”. Follábamos rico, pero siempre faltó algo, él fue mi primer amor, mi único marido, el único novio que he tenido, de alguna manera me sentía atada a él pues 6 años después de casarnos tuvimos 2 gemelos.

No culpo a mis hijos, jamás lo haría, pero al  nacer ellos vino nuestra sequía sexual, de por sí jamás quiso ser salvaje, no me daba nalgadas, no tiraba de mi cabello ¿arrimones en lugares públicos o el coche? JAMÁS, me tuve que conformar con su aburrida manera de tener sexo.

¡SÍ, SOY UNA MUJER INSATISFECHA E INFIEL! No me justifico, pero años después conocí a Agustín en un curso de cocina, traté marcar límites, pero me quebré en cuanto se acercó y me dijo:

-El tipo que puso ese anillo en tu dedo, es un maldito suertudo.

Literal, sentí mini contracciones en la vagina al escuchar eso y verlo a los ojos. Ese día no dormí con sólo pensar en Agustín, me excitó sólo pensar en él e imaginármelo; hace días compré un consolador en una sex shop online, así que para conciliar el sueño, me toqué un poco.

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Al día siguiente descargué Tinder, seguía demasiado caliente, necesitaba coger salvajemente y mientras esperaba el inicio de mi clase de cocina me puse a ver qué tipo de personas me encontraba, deslicé muchas personas y de la nada, apareció Agustín, no lo pensé 2 segundos y mucho menos dudé en conectar con él, así que mientras tomábamos la clase comenzamos a conversar online a pesar de que estaba a un metro de mí. Era guapo y caliente, inmediatamente comenzamos a tener conversaciones calientes vía Tinder, me preguntó:

-¿Qué es lo más caliente que ha venido a tu mente?

Le contesté:

-Tú y yo en un hotel, azotándome mientras me coges

La conversación fue tan intensa que pactamos ir a un hotel al siguiente día, estaba demasiado nerviosa pues soy una mujer casada y tengo poca experiencia sexual, pero de verdad estaba muy necesitada.

Agustín tenía un miembro enorme, estaba circuncidado y su pene tenía una cabeza deliciosa que me invitaba a lamer, subimos al cuarto y lo primero que hizo es empujarme contra la cama, subió la falda que traía puesta y bajó mi liguero para chuparme ¡Al fin alguien me hacía sexo oral! lamió con cuidado mi clítoris, le dio pequeñitas mordidas que hicieron que me excitara demasiado, de la nada se quitó el cinturón y lo amarró a mi cuello, me hizo sumisa y me dio un par de cachetadas, era feroz. Posterior a eso me penetró, lancé un grito ahogado pues nunca había tenido un pene tan enorme dentro de mí, me dolió pero no quise que lo sacara nunca, al principio me lo hizo con cuidado, pero después fue un poco más salvaje, sentía como su pene llegaba hasta mi útero, mientras lo hacía, pellizcaba mis pezones, me causó un placer infinito, estaba a punto de terminar y de la nada, sentí unas contracciones intensas en mi vagina, grité y él también, aventó su leche en mi vulva…

Fue delicioso…

Escrito por: Valeria J.A

 

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